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EL ESCUDO DE LOS ARQUITECTOS

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El primer lunes de octubre de cada año se celebra el Día Mundial de la Arquitectura. Este año con el lema “Diseñar un futuro mejor” que ha propuesto la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) para el 3 de Octubre de 2016.

 

Frente al cada vez mayor número de desafíos mundiales, el papel de la arquitectura, del urbanismo y de la concepción arquitectónica es cada vez más decisivo en la construcción de un futuro mejor.

 

Por esta razón quiero recordar el significado del Escudo que representa a la profesión del Arquitecto, recordando palabras del profesor Fernando Aranda Navarro, que a tantos alumnos ha inspirado desde su asignatura en primer curso de Arquitectura en la UPV.

“Esta era una duda que tenía hace tiempo, la única cosa que casi con seguridad he sabido es la más fácil, que la corona, es la que la Casa Real da a las instituciones que reconoce como Reales, y puesto que en Valencia, la ETSA sale de la Real Academia de San Carlos, la tiene asignada.

Aunque encontré al respecto este fantástico texto que aquí reescribo:



El emblema y sus elementos: símbolos del logro y la virtud

Suele citarse al heraldista Avilés para señalar que en un blasón nada debe ser superfluo, que todo lo representado debe tener un significado profundo. Así, este escudo muestra un emblema circular, rodeado por una guirnalda de hojas —roble a la izquierda y laurel a la derecha—, rematada por una corona, y en su interior, un compás abierto sobre una rosa.

La corona en la parte superior simboliza la superación y el logro definitivo, como quien corona su trayecto con la dignidad de haber llegado al final: el arquitecto que ha concluido su aprendizaje y ha alcanzado la maestría. Es también signo de honor, pues en la arquitectura, el ejercicio responsable de la profesión es su propia recompensa.

La guirnalda de hojas perennes refuerza este valor simbólico. El roble representa la dureza, la resistencia y la constancia requeridas en la formación del arquitecto; el laurel, la gloria y el reconocimiento del éxito en una profesión que exige creatividad y responsabilidad.



Compás y rosa: símbolos de creación, medida y belleza

En el interior del emblema aparecen los dos grandes símbolos de la arquitectura: el compás y la rosa.

El compás abierto, inventado según la mitología por un sobrino de Dédalo, representa la geometría, la equidad y el poder de medir, base de todo acto arquitectónico. Asociado visualmente con la letra “A”, el compás es símbolo de inicio, de principio creador. En filosofía, alude a la creación humana: generar algo nuevo a partir de lo existente, lo que define precisamente la arquitectura como arte y técnica cultural.

Junto a él, la rosa introduce el elemento poético y distintivo. Es símbolo de la belleza efímera, esa que trasciende lo utilitario y convierte el espacio construido en arte. El rojo de la rosa, cálido e intenso, sugiere pasión, fuego y amor, pero también sacrificio y sensibilidad. Sus espinas recuerdan que crear arquitectura no es sólo cálculo, sino también experiencia emocional y entrega estética.

En resumen, la rosa nos habla de la belleza que mueve el mundo, la que da sentido al oficio del arquitecto: buscar lo bello y lo justo en cada forma, en cada espacio, en cada obra.




Así, este emblema no solo representa la arquitectura, sino también el camino interior del arquitecto: conocimiento, esfuerzo, creación y belleza, unidos en un símbolo eterno.