La vivienda se ubica en una zona residencial cercana al litoral valenciano, junto a un espacio natural hacia el que se orienta el diseño. Tras la experiencia de la pandemia, los propietarios buscaban amplitud, vistas al parque y protagonismo del patio exterior. La casa se organiza en un volumen de dos plantas: en la planta baja se sitúa un espacio diáfano con estar, comedor y cocina conectados al jardín mediante cerramientos de vidrio; en la superior, los dormitorios y servicios. La envolvente potencia la conexión interior-exterior con franjas de vidrio, y el estilo mediterráneo se refleja en tonos blancos, luz natural y materiales cálidos como madera y mimbre, logrando un equilibrio entre funcionalidad, diseño y entorno.